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– Resolución de 17 de junio de 2013, de la Dirección General de Patrimonio Histórico, por la que se incoa el expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, a favor del Convento e Iglesia de Mercedarias de la Inmaculada Concepción (Don Juan de Alarcón), en Madrid</titulo>
    <diario codigo="BOCM">Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid</diario>
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  <texto>I. COMUNIDAD DE MADRID 
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  CONSEJERÍA DE EMPLEO, TURISMO Y CULTURA 
 
 28 
 RESOLUCIÓN de 17 de junio de 2013, de la Dirección General de Patrimonio Histórico, por la que se incoa el expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, a favor del Convento e Iglesia de Mercedarias de la Inmaculada Concepción (Don Juan de Alarcón), en Madrid. 
  Visto el informe y propuesta técnica emitidos por el Área de Catalogación de Bienes Culturales, y en virtud del contenido de la resolución de incoación del procedimiento de declaración, establecido en el artículo 10 y concordantes de la Ley 10/1998, de 9 de julio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, y sobre la base de las competencias establecidas en el artículo 13 del Decreto 113/2012, de 18 de octubre, del Consejo de Gobierno, por el que se establece la estructura orgánica de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura,
  RESUELVO
  Primero
  Incoar el expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, a favor del Convento e Iglesia de Mercedarias de la Inmaculada Concepción (Don Juan de Alarcón), en Madrid, cuya descripción, elementos integrantes, delimitación gráfica y entorno de protección y justificación de los valores del bien que motivan su declaración figuran en el Anexo adjunto.
  Segundo
  Ordenar que la presente Resolución se notifique a los interesados, a los efectos procedentes, y al Ayuntamiento de Madrid, interesándole su exhibición en el tablón de anuncios por el plazo de un mes.
  Tercero
  Conceder audiencia, por plazo de un mes, al Ministerio de Cultura, al Ayuntamiento de Madrid, a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la Real Academia de la Historia y al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y abrir un período de información pública por plazo de un mes, de conformidad con el artículo 10.2 de la Ley 10/1998, de 9 de julio, a contar desde el día siguiente a la publicación de la presente Resolución en el BOLETÍN OFICIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID y en uno de los periódicos de mayor circulación en el ámbito de la Comunidad de Madrid, a fin de que cuantas personas tengan interés en el expediente puedan examinarlo en las dependencias de la Dirección General de Patrimonio Histórico, calle Arenal, número 18, segunda planta, en Madrid, y presenten las alegaciones que estimen oportunas.
  En Madrid, a 17 de junio de 2013..El Director General de Patrimonio Histórico, Jaime Ignacio Muñoz Llinás.
  “ANEXO
  A)  Descripción del bien objeto de la declaración
  1.  Identificación y localización del objeto de la declaración.
  El Convento de Mercedarias Descalzas de la Inmaculada Concepción de Madrid, llamado de Don Juan de Alarcón, es un inmueble situado en calle Valverde, número 15, con vuelta a calle Puebla, número 1, con vuelta a calle Barco, número 14, en el Distrito de Centro. Ocupa la parcela catastral 01 de la manzana catastral 05493, con una superficie de 3.260 m² y fachada a las tres calles citadas.
  2.  Breve introducción histórica.
  La Orden de la Merced de la Bienaventurada Virgen María nació en 1218 en Barcelona por iniciativa de San Pedro Nolasco, como Orden Militar para redimir cristianos cautivos, bajo la regla de San Agustín. Tras cuatro siglos de labor, fue reformada en Madrid en 1603 para profundizar en el acercamiento de sus miembros a una vida de santidad. El Convento de Mercedarias Descalzas de la Inmaculada Concepción, acogido a la Recolección o Descalcez, es el primero de los tres pertenecientes a la Orden Mercedaria fundados en Madrid durante el siglo XVII, junto con el masculino de Santa Bárbara (1622) y el femenino de la Purísima Concepción (1663).
  La fundación del convento tuvo lugar en 1606, el mismo año en que Madrid fue designada definitivamente sede de la Corte, tras su regreso desde Valladolid. Coincidiendo con un momento de gran fervor religioso, todas las congregaciones intentaron establecerse en la capital buscando para ello el apoyo de la Corona y de la nobleza. Así, en las décadas siguientes se sucedieron ininterrumpidamente fundaciones de conventos, transformando completamente el paisaje urbano. 
  La fundación del Convento de Mercedarias de la Inmaculada Concepción se realizó por iniciativa de doña María de Miranda, viuda de don Juan de Zúñiga, señor de Montalvo. La fundadora se obligaba a edificar una casa para las monjas y una iglesia donde se celebrase el culto, y mientras tanto, ocuparían una casa existente en la actual calle Puebla. A su muerte, acaecida en 1607, doña María dejó todos sus bienes al futuro convento, haciéndose cargo de ello don Juan Pacheco de Alarcón, presbítero, confesor y albacea testamentario de la fundadora. Tras un pequeño paréntesis, la vida conventual en las casas de la calle Puebla comenzó en 1609.
  El solar destinado al convento se componía de varias parcelas, que don Juan Pacheco y la propia comunidad religiosa fueron adquiriendo a lo largo del siglo XVII. El proceso de construcción fue lento, ya que la carencia de recursos económicos provocó largos períodos de inactividad. En 1635 se compraron varias viviendas y solares en la calle Valverde con el fin de comenzar la remodelación del edificio, adaptando simultáneamente las casas preexistentes a una nueva organización que incluyese templo, claustro, dependencias comunes y celdas individuales.
  Las obras de construcción de la iglesia comenzaron en 1643, a cargo del maestro de obras y alarife Juan de Aguilar. Los maestros carpinteros que realizaron la armadura de carpintería del cuerpo de la iglesia, según documento de 1647, fueron Felipe de las Eras y Alonso de Urbina, vecinos de la villa.
  Fallecido Juan de Aguilar en 1647, las religiosas contrataron en 1648 al maestro Diego Eugenio Delgado, para continuar las obras del templo. En 1653 los problemas económicos llevaron a las Mercedarias a aceptar el patronato sobre la iglesia de doña Luisa Hierro de Castro, y de su cuñado Sebastián Cortizos, con el fin de poder terminar las obras. En la escritura de constitución del nuevo patronato, se indicaba que el edificio estaba cubierto con estructura de madera, faltando las bóvedas de albañilería y la capilla mayor. 
  Por lo que respecta a la ornamentación, doña Luisa Hierro estableció que la iglesia tuviera solo tres altares con sus retablos, en los que se situarían santos de la Orden Mercedaria y otros relacionados con la devoción de los patronos. El resto de la decoración estaría formada por escudos de sus armas e inscripciones en recuerdo de su propiedad y fundación. Asimismo, en la capilla mayor se instalaría un mausoleo con las esculturas de los fundadores del patronato, que se enterrarían en la cripta situada bajo el presbiterio.
  En los espacios comprendidos entre la iglesia y la alineación de la calle Valverde se construyeron unas dependencias que fueron cedidas en propiedad a los patronos, para que abrieran tribunas hacia el templo. Asimismo, se edificó una nueva portería que ocuparía la planta baja de una casa de la calle Valverde, colindante con la capilla mayor de la iglesia, cuyos planos había realizado el fraile jesuita Francisco Bautista.
  En 1654, terminada la fábrica de la iglesia, se contrató a Pedro de la Torre la ejecución del retablo mayor y los colaterales, policromados y dorados por Francisco Muñoz y Gaspar Ortega. Los lienzos de los retablos fueron pintados por Juan de Toledo, con posible ayuda de Juan Montero de Rojas. Por su parte, el mausoleo de Manuel Cortizos se encargó al escultor Martín de Mayre. Se conoce el nombre de todos los artesanos que intervinieron en la fabricación de la carpintería de madera, los herrajes, solado, rejería y balcones. Por fin, en 1656 se consagró el templo.
  Una vez concluido este, las religiosas se plantearon la construcción de un nuevo edificio conventual en sustitución de las casas de la calle Puebla. En 1662 encargaron a Francisco Aspur, maestro de obras y alarife, vecino de la villa, la construcción de un claustro y dependencias conventuales, derribando paulatinamente las antiguas casas. En 1675, Aspur entregó las obras, detallando el alcance de los trabajos realizados y manifestando expresamente haber realizado un convento nuevo desde los cimientos hasta los tejados, conforme a sus propias trazas.
  En 1679 la familia Cortizos, ante la grave situación económica por la que atravesaba, vendió el título de patronato de la iglesia a doña Laura María Lentini, duquesa de la Montaña, con todos los derechos sobre la iglesia y las casas adjuntas con sus tribunas. El mausoleo de los patronos y los escudos e inscripciones que decoraban tanto el interior como el exterior de la iglesia debieron ser eliminados por la duquesa al tomar el patronato, borrando toda memoria de los anteriores patronos.
  El convento, tal como quedó configurado en 1675, se mantuvo con pocos cambios hasta el siglo XIX. Se amplió y reformó el coro bajo durante el siglo XVIII. En la calle Valverde se conectó la vivienda de los patronos con las tribunas de la iglesia mediante un pasadizo volado, desaparecido posteriormente.
  La Desamortización de los bienes eclesiásticos no afectó a esta comunidad religiosa, salvándose el edificio de la destrucción. A comienzos del siglo XX, se realizaron importantes obras de remodelación y ampliación para destinarlo parcialmente a la enseñanza. Las reformas supusieron la elevación de una planta en parte del inmueble y afectaron exteriormente a las fachadas de las calles Puebla y Barco, hasta entonces provistas de pequeños e irregulares huecos de ventanas, que se ordenaron para alojar nuevas celdas, siguiendo la tipología de huecos de las tribunas de la iglesia. La fachada de la calle Valverde se reformó en el sector de la antigua vivienda de los patronos, disponiendo ventanas pareadas para alojar aulas.
  Durante la Guerra Civil de 1936-1939 se destruyeron los altares laterales de la iglesia y las sillerías de los dos coros, así como otros elementos decorativos. Con posterioridad se ha reconstruido con acierto la mayor parte del patrimonio perdido.
  El convento custodia, junto con un importante conjunto de obras de arte, el cuerpo incorrupto de la beata Mariana de Jesús, religiosa mercedaria fallecida en 1624 y copatrona de Madrid, que es objeto de gran devoción popular. 
  3.  Descripción del inmueble.
  El conjunto conventual está formado por la iglesia, un coro bajo anexo lateralmente al presbiterio, diversas tribunas, sacristía, vivienda de los patronos, un gran claustro cerrado en torno al cual se distribuyen las dependencias más importantes, como cocina, refectorio, sala de profundis, sala capitular y celdas, más otros cuatro patios que distribuyen dependencias secundarias y aulario.
  La iglesia tiene planta de cruz latina, formada por una nave longitudinal de cuatro tramos, nave de transepto con brazos cortos de un solo tramo, crucero cubierto con cúpula y cabecera o presbiterio rectangular. El coro alto situado a los pies de la nave genera un sotacoro y atrio exterior.
  Los muros se asientan sobre zócalo de sillería de granito y se articulan mediante pilastras lisas y de escaso resalte, que rematan en sencillos capiteles. Sobre la línea de capiteles recorre todo el templo un entablamento formando por arquitrabe, un ancho friso sin decoración y una cornisa volada y moldurada. La compartimentación de los muros genera paños rectangulares en los que se abren vanos de comunicación con las tribunas, cerrados con rejas, y puertas que comunicaban con las dependencias de los patronos y con las estancias del convento. Los brazos de la nave del transepto presentan la misma organización de muros y tipología de huecos que la nave principal.
  La capilla mayor, cuyos muros muestran idénticas características a los del resto de la iglesia, alberga un gran retablo dedicado a la Inmaculada Concepción. En el lado de la epístola se sitúa un gran vano rectangular de comunicación con el coro bajo, cerrado por una reja en forma de retícula. En el lado del evangelio se abre un vano de comunicación con otra tribuna, cerrado también con reja.
  Todos los huecos de puertas y conexión con tribunas son adintelados y están recercados con sencillas molduras de yeso, cuyo dintel y alféizar sobresalen ligeramente respecto a las jambas. Las rejas de las tribunas y el coro bajo, están formadas por barrotes de forja que se entrecruzan horadándose. 
  El crucero está formado por cuatro arcos de encuadre de medio punto que apoyan sobre machones en ángulo, con pilastras rematadas por capiteles y entablamentos moldurados. Se cubre con una gran cúpula intradosada, de ladrillo y yeso, formada por un casquete semiesférico, sin tambor, que arranca de un entablamento con molduras lineales de escaso vuelo, generando cuatro pechinas decoradas con pinturas murales en clípeos de escayola. El casquete está dividido mediante ocho costillas que convergen en una linterna central con tambor en el que se abren ocho ventanas, rematada en cupulín con plafón central y bandas geométricas. 
  La nave, brazos del transepto y cabecera se cubren con bóvedas de medio cañón con lunetos triangulares, que arrancan de semicírculos termales donde se ubican ventanas adinteladas con leve derrame interior. La nave se divide en cuatro tramos por medio de gruesos arcos fajones que se corresponden con las pilastras de los muros. Arcos y lunetos se decoran con un recercado de escayola en resalte.
  A los pies de la iglesia se sitúa el coro alto, apoyado sobre una bóveda rebajada con lunetos y recuadro central. Está protegido por una reja de hierro forjado con remates barrocos. El atrio de acceso al templo desde la calle Puebla tiene tres arcos de medio punto y está cubierto con bóveda esquifada. Todas las puertas de la iglesia son originales del siglo XVII, decoradas con cuarterones tallados de acusado relieve, y conservan los herrajes completos.
  Sobre la iglesia se conserva la armadura original de madera de par e hilera atirantada que ata los muros y forma las cubiertas a dos aguas de la nave, de los brazos del transepto y la cabecera. La flexión de los pares se reduce mediante codales o nudillos. Sobre el crucero se conserva también la compleja estructura de atado de esquinas, atirantado de muros y fijación de la linterna, además del sistema de pares y nudillos de formación de las cubiertas a cuatro aguas. 
  Exteriormente, la iglesia es sobria y sencilla, construida con fábrica de ladrillo visto sobre zócalo de granito, combinado con campos resaltados o rehundidos enfoscados. Los muros se rematan en una sencilla cornisa volada donde descansa la cubierta de teja árabe. 
  Se muestra como un edificio de estructuras sencillas y claras, de altura casi constante, en el que destaca el volumen del crucero, rematado por cubierta a cuatro aguas y un pequeño chapitel coronado por bola y cruz. La nave principal está soportada por tres contrafuertes prismáticos a cada lado, entre los cuales se abren las ventanas que iluminan el interior.
  La fachada principal a la calle de la Puebla es la más característica, aunque no refleja la estructura interna de la iglesia. Deriva del modelo carmelita, y está dividida en tres cuerpos, tanto en vertical como en horizontal, con aletones de enlace. Aunque aparentemente corresponde a un recinto escalonado de tres naves, en realidad integra espacios de distinta naturaleza, como la propia iglesia, dependencias de los patronos y espacios anejos.
  El cuerpo central, delimitado por pilastras planas, está rematado por el característico frontón con óculo que ventila el espacio bajo cubierta. En el nivel superior aparecen dos ventanas rectangulares para iluminación del coro, alternadas con estrechos campos resaltados. El nivel intermedio, ocupado por un gran tarjetón horizontal, está muy alterado. En origen estaba dividido en tres campos, con dos placas verticales en los extremos y un relieve u hornacina en el centro, tal como aparece en la maqueta de León Gil del Palacio de 1830.  En el nivel inferior se disponen tres arcos de medio punto sobre pilares de granito, algo más grande el central, con rejas de forja de protección.
  Los cuerpos o calles laterales de la fachada son sencillos, con una pequeña ventana en el nivel intermedio y una puerta rectangular en el nivel inferior cada uno de ellos.
  Relacionada directamente con la iglesia está la sacristía, junto a la cabecera por el lado este. Se trata de una estancia rectangular que conserva la pila lavamanos y el torno, pero que ha sido reformada y posiblemente recortada en altura.
  El coro bajo, reformado en el siglo XVIII, es un espacio de gran interés ubicado junto a la cabecera de la iglesia en el lado de la epístola. Tiene planta rectangular, cubierto con bóveda rebajada que descansa sobre una potente cornisa apoyada sobre falsas pilastras suspendidas. El plafón central de la bóveda, completamente horizontal, está decorado con yesería de dibujo mixtilíneo y un gran escudo de la Orden Mercedaria en su interior. El perímetro de la bóveda, con sección de cuarto de cañón, alterna campos con lunetos y falsas ventanas y otros con yeserías de jarrones y elementos vegetales. Preside el coro un altar barroco de mármoles de colores con escudo de los patronos y fondo pintado con angelotes. La sillería es copia de la original destruida en la Guerra Civil.
  El claustro es el núcleo del conjunto conventual, en torno al cual se disponen las escaleras principales y las estancias más significativas. En origen tenía dos plantas, más otra abuhardillada para desvanes. En 1901 se elevó una tercera planta en tres de sus pandas, mimética con la segunda. Exteriormente es de ladrillo visto, con arquitrabes y cornisas corridas en cada planta, y pilastras dividiendo verticalmente los paños de ladrillo. La tipología de huecos es sencilla, con puertas y ventanas rectangulares dentro de falsas arcadas en planta baja, y ventanas más pequeñas con alféizares en forma de peanas en las plantas superiores. Existen restos de revocos imitando ladrillo, lo que indica que en origen la fábrica pudo estar cubierta en su totalidad. En el centro del patio se ubica una fuente con taza cuadrada de granito.
  Interiormente, los corredores de planta baja se cubren con bóvedas de cañón con lunetos, divididas por una sucesión de arcos fajones que apean sobre ménsulas molduradas unidas mediante una línea de imposta. Los tramos de bóveda entre arcos se compartimentan por medio de recuadros cajeados de escayola. Los ángulos del claustro se cubren con bóvedas de arista, y en los muros se disponen hornacinas con altares de cerámica toledana y grandes lienzos que rematan la perspectiva de las diferentes pandas. Las puertas y ventanas conservan la carpintería y herrajes originales. En planta alta, dos pandas del claustro están ocupadas por celdas y las otras dos por largas estancias, en origen continuas y ahora parcialmente fragmentadas.
  Contiguas al claustro se disponen varias escaleras. La de San Ramón, en la panda este, es posiblemente la más antigua, por estar integrada en el volumen de la iglesia. La balaustrada de fábrica de esta breve escalera es la prolongación del muro central de apoyo. La de Santa Teresa, junto a la calle Puebla, tiene una interesante estructura de pilares y zancas de madera con balaustres del mismo material. Se desarrolla en tres plantas, y seguramente en origen daba acceso a los desvanes. La escalera de bajada a la cripta es sencilla y austera.
  En planta baja se disponen varias dependencias importantes. En la panda oeste, la gran sala de oración “De Profundis” cuenta con un bello altar y zócalos de azulejería toledana. Da acceso al refectorio, que no tiene elementos dignos de mención. En la panda sur se encuentran la cocina y despensa con su patio de servicio. Tras el patio de la cocina se sitúa otra dependencia, quizás ampliación del refectorio, que conserva una pila lavamanos con tritón de piedra, y tres nichos u hornacinas altas. Los locales anejos a la panda norte del claustro están dedicados a usos externos, con acceso por la calle Puebla.
  En planta alta se sitúa la sala capitular, donde se conserva el altar decorado con cerámica toledana con los restos de don Juan de Alarcón, capellán y albacea de la fundadora del convento, fallecido en 1616. La configuración de la sala ha cambiado notablemente por la forma y disposición de las ventanas y el mobiliario. Las dos pandas del claustro que alojan celdas se conservan fieles a la configuración original, con las puertas recercadas en yeso y la carpintería intacta, como en muchos espacios interiores del convento.
  Del resto de patios del conjunto destaca el situado junto a la cabecera y coro de la iglesia, regular en sus proporciones y con fuente octogonal de piedra. Los paramentos son de ladrillo visto sobre basamento de granito. Los huecos de puertas y ventanas se mantienen en su disposición original, si bien las del primer piso se han ensanchado para iluminar las aulas. El elemento más característico de este patio es la galería de madera con zapatas orientada al sur, actualmente acristalada. En la planta baja, las puertas y ventanas son originales con contraventanas de cuarterones y herrajes completos.
  Entre este patio y la portería se ubica un interesante espacio rectangular con nicho y altar dedicado a la Virgen, descrito en los documentos como “ermita”. Se comunica con una caja de escaleras lineal de pilares de madera que enlaza la portería con la antigua vivienda de los patronos. Estas estancias están decoradas con altos zócalos de azulejos toledanos, y conservan en general las puertas originales. La puerta de acceso desde el exterior es de finales del siglo XIX. 
  Exteriormente el convento ha sufrido intervenciones importantes, aunque los muros son total o parcialmente originales. La maqueta de 1830 muestra una fachada a la calle Valverde con huecos grandes y regulares, propios de la casa señorial de los patronos, mientras que las fachadas a las calles Puebla y Barco presentan pequeñas ventanas irregulares. Actualmente la fachada a la calle Valverde tiene ventanas pareadas separadas por machones, y el resto de fachadas tiene una distribución regular de ventanas con recercados que imitan las tribunas de la iglesia.
  Del conjunto de retablos del templo se conserva íntegramente el retablo mayor, del tracista Pedro de la Torre. Se trata de un retablo marco, constituido por un solo cuerpo definido por un gran arco de medio punto que descansa sobre dos grandes columnas estriadas. La estructura se decora con tarjas de hojas carnosas, roleos vegetales y racimos de frutas. Es de resaltar la sencillez de la traza frente a otros retablos realizados por este autor.
  Los retablos laterales se reconstruyeron tras la Guerra Civil, aunque conservan algunos lienzos originales. El situado en el lado del Evangelio estaba dedicado a la Orden Mercedaria, con representaciones de hechos milagrosos de San Nicolás de Tolentino, San Pedro Nolasco y San Pedro de Peñafort, actualmente ubicados en el retablo opuesto. El situado en el lado de la Epístola, presidido por “El Sueño de San José”, perdió las escenas de la Epifanía, el Buen Pastor y la Adoración de los Pastores.
  Las pechinas sobre las que descansa la cúpula se decoran con lienzos pegados al muro representando a los mártires San Eustaquio y San Victoriano, y los mercedarios San Pedro Pascual y la Venerable Natalia, obras del pintor José Jiménez Donoso. Probablemente son producto de la intervención ordenada por la duquesa de la Montaña para sustituir los escudos de armas de los Cortizo.
  Los principales elementos de pintura, escultura y artes aplicadas que contiene el convento, la mayor parte de ellos vinculados a espacios concretos, se describen en el apartado cuarto.
  En resumen, el convento conserva la iglesia con sus estructuras completas y buena parte de sus retablos y complementos artísticos, más un importante conjunto de patios, escaleras y dependencias inalteradas, destacando los trabajos de azulejería toledana en zócalos y altares, la carpintería de armar de las cubiertas, la carpintería de puertas y ventanas, con herrajes originales.
  Tanto tipológicamente como por sus formas, la iglesia responde a los criterios de sobriedad que adoptaron las órdenes monásticas reformadas durante la primera mitad del siglo XVII, iniciados por los carmelitas en el siglo anterior. Es una arquitectura de volúmenes sencillos y líneas rectas, donde los propios elementos de articulación y refuerzo sustituyen a los puramente decorativos. La tipología de cruz latina con brazos cortos y una sola nave, con cúpula no trasdosada en el crucero, testero plano y coro alto a los pies, se corresponde con la de la desaparecida Iglesia de San Hermenegildo de Madrid, casa central de los Carmelitas en España, construida en 1605. La fachada del templo, que toma elementos del modelo vignolesco y de la fachada carmelitana tradicional, se había aplicado ya en diversos edificios conventuales, pero en este caso se adapta el modelo a una iglesia de una sola nave, ampliando el efecto o presencia del propio templo en el conjunto del convento.
  El ejemplo más cercano a la arquitectura de esta iglesia pudo ser el del desaparecido Convento de la Concepción Francisca Descalza del Caballero de Gracia, también construida por el maestro Juan de Aguilar sobre trazas de Juan Gómez de Mora.
  4.  Enumeración de partes integrantes y pertenencias del convento.
  El convento consta de las siguientes dependencias:
  Iglesia de una sola nave con coro alto, coro bajo lateral, antecoros, sacristía, cripta, claustro con fuente central, patio grande con fuente central, patios secundarios, sala “De Profundis” y refectorio anexo, cocina y despensa, escalera de San Ramón, escalera de Santa Teresa, escalera de acceso a antigua vivienda, escalera de acceso a cripta, dependencias de patronos en planta baja, tribunas de patronos en planta alta, atrio de la iglesia, zaguanes en accesos, dependencias auxiliares, sala capitular, galerías de claustro, galerías de patios, celdas individuales, “ermita” con nicho para altar, portería, aulas, pasillos, despachos, almacenes y servicios.
  Dentro del inmueble, se consideran partes integrantes y pertenencias:
  Las cuatro pinturas murales de las pechinas del crucero, de José Gutiérrez Donoso. El retablo mayor de la Inmaculada Concepción, del tracista Pedro de la Torre, con los lienzos de la Inmaculada Concepción, San Ramón Nonato y San Antonio de Padua, de Juan de Toledo. Los lienzos incorporados a los retablos laterales de la iglesia, reconstruidos tras la Guerra Civil. En el lado del Evangelio, el de San Nicolás de Tolentino, obra de Juan de Toledo y el de Santiago Matamoros, de Antonio Palomino. En el lado de la Epístola, el de El Sueño de San José, atribuido a Juan Montero de Rojas, y los de San Pedro Nolasco entregando el libro de la Regla a las Madres Mercedarias, y el Viaje milagroso de San Pedro de Peñafort, de Juan de Toledo.
  El lienzo del Juicio Final o Día de la Resurrección, posible copia de Jean Coussin el Joven (s. XVI-XVII), en lateral del lado de la Epístola. Frente de altar formado por mesa de piedras duras del s. XVIII. Rejas de forja en las tribunas y en el coro bajo, así como en el atrio o zaguán. En el coro alto, tallas de la Inmaculada Concepción y San José con el Niño de Luis Salvador Carmona, y en el antecoro alto, lienzo de la Virgen de las Cerezas, de escuela de Van Dyck y las tallas de los arcángeles San Rafael y San Miguel, atribuidos a La Roldana.
  En el coro bajo, altar-hornacina de mármoles del s. XVIII, lienzo de la Asunción de la Virgen de Juan Carreño de Miranda y tallas de San Agustín, San Pedro Nolasco y Nuestra Señora de la Merced de Luis Salvador Carmona. 
  En la sala “De Profundis”, altar y zócalo de azulejos toledanos y lienzo de la Sagrada Familia de escuela de Ribera. En la escalera de San Ramón, tallas de las Santas Justa y Rufina con Giralda, atribuido a Pedro Duque Cornejo, de interés iconográfico y artístico. En la escalera de Santa Teresa, lienzo de la Adoración de los Magos de Antonio Palomino.
  Puertas de acceso y de paso en la iglesia y repartidas por todo el convento con sus herrajes originales. Ventanas de madera con contraventanas y herrajes en todo el inmueble. Dos tornos de madera situados en el zaguán y en la sacristía. Zócalos y altares de azulejos toledanos en las esquinas del claustro, sala capitular, ermita y dependencias anejas a la portería. Fuente mural con tritón de piedra en sala auxiliar.
  5.  Delimitación gráfica del bien.
  Se adjunta plano en E).
  B)  Delimitación del entorno afectado
  1.  Descripción literal.
  El entorno de protección del monumento está compuesto por 26 inmuebles próximos o adyacentes al mismo, así como viario público de las calles Valverde, San Onofre, Puebla y Barco. La superficie total del entorno asciende a 11.176 m², y la superficie total protegida por la declaración asciende a 14.436 m². La relación de inmuebles incluidos en el entorno de protección es la siguiente:
  .	Calle Puebla 10, con vuelta a calle Barco, 25, parcela 15 de la manzana catastral 04517.
  .	Calle Barco, 16, con vuelta a calle Puebla, número 8, parcela 21 de la manzana catastral 05519.
  .	Calle Barco, 18, parcela 22 de la manzana catastral 05519.
  .	Calle Puebla, 6, parcela 20 de la manzana catastral 05519.
  .	Calle Puebla, 4, parcela 19 de la manzana catastral 05519.
  .	Calle Puebla, 2, con vuelta a calle Valverde, número 17, parcela 18 de la manzana catastral 05519.
  .	Calle Valverde, 19, parcela 17 de la manzana catastral 05519.
  .	Calle Valverde, 22 y 24, parcela 25 de la manzana catastral 06511.
  .	Calle Valverde, 20, parcela 24 de la manzana catastral 06511.
  .	Calle Valverde, 18, con vuelta a calle San Onofre, número 10, parcela 23 de la manzana catastral 06511.
  .	Calle San Onofre, 8, parcela 21 de la manzana catastral 06511.
  .	Calle San Onofre, 6, parcela 22 de la manzana catastral 06511.
  .	Calle San Onofre, 5, con vuelta a calle Valverde, número 16, parcela 01 de la manzana catastral 05497.
  .	Calle Valverde, 12 y 14, parcela 16 de la manzana catastral 05497.
  .	Calle Valverde, 13, parcela 02 de la manzana catastral 05493.
  .	Calle Valverde, 11, parcela 03 de la manzana catastral 05493.
  .	Calle Barco, 8, parcela 10 de la manzana catastral 05493.
  .	Calle Barco, 10, parcela 11 de la manzana catastral 05493.
  .	Calle Barco, 12, parcela 12 de la manzana catastral 05493.
  .	Calle Barco, 13, parcela 09 de la manzana catastral 04494.
  .	Calle Barco, 15, parcela 08 de la manzana catastral 04494.
  .	Calle Barco, 17, parcela 07 de la manzana catastral 04494.
  .	Calle Barco, 19, parcela 06 de la manzana catastral 04494.
  .	Calle Barco, 21, parcela 05 de la manzana catastral 04494.
  .	Calle Barco, 23, con vuelta a calle Puebla, 3, parcela 04 de la manzana catastral 04494.
  .	Calle Puebla, 5, parcela 03 de la manzana catastral 04494.
  2.  Delimitación gráfica del entorno.
  Se adjunta plano en E).
  C)  Compatibilidad de uso con la correcta conservación del bien
  La iglesia, construida como templo, mantiene el uso religioso para el cual fue concebido, al igual que gran parte del convento donde habita la Congregación de Madres Mercedarias, resultando este uso adecuado a las características tipológicas del inmueble, por lo que se considera uso compatible con la correcta conservación del bien objeto de la declaración.
  Una parte del convento fue transformado a comienzos del siglo XX como centro de enseñanza privado regido por las Madres Mercedarias. Este uso se considera compatible con su correcta conservación y ayuda de forma sustancial a su mantenimiento, dando contenido adecuado a un inmueble de tan amplias dimensiones. 
  D)  Estado de conservación del bien y criterios de intervención
  El Convento e Iglesia de Mercedarias de la Inmaculada Concepción presenta en la actualidad un aceptable estado de conservación. Se han llevado a cabo diversas obras de restauración y acondicionamiento por la Administración Pública en cubiertas, fachadas y en el interior del edificio. En cuanto a los elementos de carácter artístico, se ha restaurado el retablo mayor y reformado el basamento del tabernáculo, alterado en el siglo XX. 
  En determinados sectores del convento se realizaron en el pasado obras de consolidación estructural poco adecuadas, como el refuerzo y desdoblamiento de estructura de forjados. Las intervenciones futuras deben ir encaminadas a recuperar las características ambientales de estos espacios.
  En cuanto al exterior del inmueble, se establece como objetivo la recuperación de la composición original de la fachada de la iglesia, alterada en el siglo XX, recuperando la disposición tripartita del actual tarjetón plano situado sobre el atrio de la iglesia, tal como aparece representada en la maqueta de Madrid de 1830.
  En cualquier caso, las posibles actuaciones que se realicen en el edificio y en su entorno deben regirse por los criterios de intervención establecidos en el artículo 32 de la Ley 10/1998, de 9 de julio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.
  E)  Plano de delimitación del bien y del entorno afectado
  Se adjunta plano”.
  
 
   (03/26.936/13)</texto>
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